martes, 22 de abril de 2014

Revivir cuando el tiempo se ha acabado

Revivir al borde del precipicio, cuando la herida es más honda y punzante, y cuando la crisis aparece para destruir todo a su paso.

El Barcelona logró una remontada ante el Athletic, una que no lograba desde el mes de febrero, desde entonces perdió el tren de la liga, ese mismo que aún lucha por alcanzar, perdió la Champions y también la Copa, éstos últimos, de forma tambaleante y sin fútbol, sin la chispa correcta y con la sensación de vencerse antes de comenzar a jugar.

Probablemente no sea lo correcto utilizar la palabra "revivir", pues si bien el Barca no estaba muerto, pero si estaba ausente, perdiendo el sello de la casa, fallando goles infallables, y casi destruyendo el manual de estilo, con lagunas tácticas y con ineficacia física precisamente en la parte de la temporada donde ganas o pierdes, donde vives o mueres.

Parecía que el Camp Nou viviría una de esas pesadillas que en su día se afrontó, con un equipo atacando y reencontrándose a sí mismo, pero siendo víctima de su falta de definición en puerta y cayendo tras una sola del rival. En fin, que el Athletic no fue un rival endeble y frágil, a sabiendas que la sangre está cerca de llegar al río, salió sólido, vertical y decidido, con el cuchillo entre los dientes a rematar la faena, con la idea que una victoria prácticamente le estaría asegurando su clasificación a Champions, y la buscó.

El Barca mostró algo diferente, Messi apareció, y con pinceladas del fútbol que lo hizo grande, arengó al equipo a buscar algo más, pero esperó hasta verse abajo en el marcador, emparejó Pedro y tres minutos después, Messi la colocó bajo por el palo izquierdo para decretar la remontada. Sufrió el Barca si, pero también evidenció una mejoría en cuanto a la imagen, a tener mejor juego aunque sigue padeciendo de los errores que cuestan goles, de fallos tácticos en posicionamientos y coberturas, pero eso ya, al final de cuentas, de poco importa cuando la temporada está a punto de terminar y depende de otros para tener posibilidades en la liga.

Redactor: José Díaz (@JoMa_Days)

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De la excelencia a lo vulgar

Me produjo una sensación pasmosa y casi increíble ver saltar al terreno de juego al Barça para enfrentar al Madrid en la final de Copa del Rey, el desánimo y la poca convicción de hacerse del único título que era más seguro poder ganar, y no porque el conjunto blanco sería pan comido, sino porque, eliminado de Champions y con menos opciones en Liga, a partido único, la Copa era el comodín a una temporada que terminará peor de lo que se podría anticipar.

Cierto era que el Madrid en una final es más peligroso y que, no obstante, la ausencia de Cristiano le quitaba una pesadilla de encima a una maltrecha y descuadrada defensa azulgrana, pero que en el desenlace, ni el Madrid necesitó de Cristiano, ni el Barça tampoco hizo los méritos para al menos alargar su ya muy anunciada muerte.

En la pizarra de uno y otro técnico se comenzó a gestar la victoria, Martino no aprendió nunca cómo parar al equipo, ni hacerlo ofensivo ni mucho menos lograr que la endeble defensa fuera sólida con las piezas con que contaba para este crucial encuentro. Ancelotti le dio un repaso táctico a Martino, con Bale como un bólido por la banda de Alves y Di María forzando las pérdidas en salida del azulgrana, lograron sacar oro de las espaldas del mediocampo. Precisamente, ahí, la zona que tanto éxito le dio al Barça en épocas pasadas, ahora fue un trasto viejo a disposición del Real Madrid, un muñeco roto y remendado que quiso hacer frente a un espeso pero punzante equipo blanco que fue un puñal constante en ataque.

No se supo nunca a qué jugó el Barça, ni Xavi apareció en la conducción, ni Messi en la proyección, Martino situó a Neymar en su banda mala y puso a Iniesta en banda izquierda, más en punta, y quizá de todos, junto con Bartra, los únicos que estuvieron a nivel y que hicieron propia la misión de ganar la Copa, el resto, pasó como fantasma en la noche y fueron víctimas de un esquema anunciado, de la falta de convicción y deseo de victoria.

El Madrid olió la sangre de su rival e hizo de la contra un constante bombardeo y su arma principal, la banda de Alves fue un corredor y el mediocampo por increíble que parezca, se desquebrajó y sirvió de autopista para Modric e Isco que pasaron por encima a Xavi y compañía. Cada ataque madridista era más peligroso y el Barça cada vez, se convertía en un equipo vulgar y corriente, sin fútbol, sin motivación, sin ganas, un alma en pena que pide a gritos que la temporada termine ya.

Sabe Messi qué pasa consigo mismo, el argentino se vio apático, cabizbajo, sin la chispa que le caracteriza, sin él, el Barça pierde mucho, sin Xavi el equipo pierde dirección y así las cosas, se perdió el último tren que llevaba a la salvación de la temporada, pero quizás ni ganando se detenía la sentencia de muerte a un equipo que necesita si o si, una revolución, un reajuste, una remodelación. El calificativo importa poco, pero está claro que para volver a la cima, el siguiente paso será definitorio, claro, siempre y cuando la resolución de la FIFA no quede firme y obligue al Barça a no fichar nada para la siguiente temporada.

Redactor: José Díaz (@JoMa_Days)

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miércoles, 2 de abril de 2014

Una sanción desproporcionada para el Barça

La FIFA ha sancionado al Barça diciendo que "se toma muy en serio la protección de los menores en el fútbol". Pues eso es lo que hace precisamente el FC Barcelona con la Masia, de donde han salido Balones de Oro como Leo Messi y otros que han estado a su lado como Andrés Iniesta o Xavi Hernández .

No tiene sentido la dura sanción a la entidad barcelonista que ha sido puesta como ejemplo por UEFA y ECA (Asociación Europea de Clubs). El organismo mundial parece pedir que los clubs sigan haciendo trampas. Esta legislación se hizo para detener el tráfico de niños procedentes, fundamentalmente de África y Sudamérica. Cumpliendo a rajatabla la norma, Lionel Messi no hubiera fichado en su día. El Barça tuvo que 'emplear' a Jorge Messi, su padre, como 'scouter' del club.

¿Qué debe hacer ahora, dar trabajo a los padres de los chicos que no cumplen las normas? Josep Maria Bartomeu, el actual presidente, ya hizo un discurso durante el Mundialito de club celebrado en Marrakech, en la que pedía ciertas modificaciones a las normas para los clubs que, precisamente, trabajan y miman la cantera. No hubo respuesta. Tampoco a la ECA que trabaja en la misma línea desde que Sandro Rosell pertenecía a su Board.

Lo que el Barça tampoco puede obviar es que, otra vez, el problema viene dado por una denuncia, en este caso anónima porque la FIFA no quiere identificar al autor, aunque en la entidad barcelonista existen claros indicios de dónde procede. De eso hace año y medio. 

Quien la depositó en la FIFA House comparte presencia con los barcelonistas en diferentes organismos europeos. Lo que sucede es que el Barça, a su vez, debía haber trabajado más a fondo las negociaciones discretas y privadas con el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, con el secretario general, Jerome Valcke (que por cierto estuvo hace poco en el palco del Bernabéu, invitado por el Real Madrid).

Un mal pacto es preferible a un buen juicio. La entidad barcelonista, en eso hay que ser objetivos, en los últimos tiempos está dejando de lado su presencia en UEFA y FIFA, cosa que antes hacía mucho mejor hasta el punto de desplazar al Real Madrid que, ahora, con un Florentino Pérez voraz, ha recuperado el terreno perdido. Ahora el Barça va a apelar y, si acaso, llegará al Tribunal de Arbitraje (TAS). 
Ojalé tenga más suerte que el Nantes.



Redactor: Edson Davison (@sircule2012)

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